Categorias: Conciertos
Autor: Deacorde Producciones
Crónica: Lección de profesionalidad (y buena música)
Daniel Drexler volvió a la isla con un nuevo disco bajo el brazo. Después del éxito del año pasado en el Casal Solleric, esta vez su visita a Mallorca ha sido para presentar “Micromundo”, su cuarto trabajo. Con esta nueva aventura Daniel no sorprende a los que ya tenemos la suerte de conocerle, pero no por ello nos hace sentir defraudados. Al contrario. En el Xesc Forteza Daniel volvió a deleitar con su música a sus fieles seguidores, además de dar una lección de profesionalidad que superó los obstáculos balompédicos que esta vez se habían puesto en su camino.
Esta vez Daniel Drexler no viajó solo a la isla. Estuvo acompañado del percusionista, también uruguayo, Javier Cardellino. Un descubrimiento el de este artista de 20 años que hizo el concierto doblemente gratificante. Momento culminante cuando Daniel bajo con su guitarra del escenario, y con Javier sacando el ritmo de los respaldos de las butacas de la sala empezaron a rodearnos de música y a envolvernos de incertidumbre. “La única certeza que tengo es la incertidumbre”. Brillante. La otra certeza que tengo es que acudir a un concierto de Daniel Drexler es una garantía de profesionalidad y buena música. Y pasar este buen rato no lo garantiza el fútbol.
Previa
El próximo miércoles 6 de mayo nos visitará de nuevo el cantautor uruguayo Daniel Drexler. Después de su éxitosa visita el año pasado con un magnífico concierto en el Casal Solleric de Palma, vuelve para presentarnos su nuevo disco “Micromundo”, formando parte de una amplia gira por todo el territorio nacional y algunos países de Europa.
Le acompañará esta vez sobre el escenario el percusionista Javier Cardellino.
En palabras del propio Daniel:
“Hace tan solo 4 o 5 siglos, los humanos pensábamos que el universo era estático y la tierra estaba ubicada exactamente en el centro. En la primera mitad del siglo XX nos asomamos casi al mismo tiempo al mundo subatómico y al espacio exterior. Esa doble aproximación a los extremos de nuestra realidad produjo, en un lapso muy corto de tiempo, enormes cambios en la forma en que concebimos el universo y la vida misma. Hoy pensamos que el universo está en expansión y que habitamos un planeta situado en la periferia de una galaxia menor entre miles de millones de galaxias. Nuestra ciencia dejó de ser determinista: apareció la teoría de la relatividad y el principio de incertidumbre. El misterio, la intuición, el dominio de lo mágico dejó de ser patrimonio exclusivo de la religión y del arte: la ciencia se volvió mucho más parecida a la vida. La física cuántica nos empezó a hablar de la existencia de múltiples universos paralelos casi al mismo tiempo en el que Borges escribía “El jardín de los senderos que se bifurcan”.
Y la incertidumbre pasó a integrarse a todos los planos de nuestra existencia: incertidumbre en lo laboral, en las relaciones amorosas, en la filosofía, en la economía, en la religión, en las bolsas de valores. Aprendimos a entender que los sistemas caóticos pueden ser fuente de generación de orden. Todos los días nos enfrentamos a ordenadores que cada vez “ordenan” más aspectos de nuestras vidas y sin embargo nadie puede explicar exactamente porque cada tanto se “cuelgan”. Tranquilamente nos entregamos a volar en aviones que se mantienen en el aire gracias a la turbulencia caótica que se genera bajo sus alas.
“Micromundo” es el relato del ciclo acelerado de expansión en el que me vi inmerso después (¿y a causa?) de “Vacío”.
“Micromundo” es un disco sobre los múltiples universos paralelos en que vivo: desde el micromundo de una noche en una discoteca en Estocolmo hasta el de un pequeño jardín urbano en Montevideo. Desde “el infinito al zoom” , desde el quark a la vía láctea, desde el microcosmos de la paternidad hasta la realidad expansiva de las giras. Desde la espera en los aeropuertos hasta las puestas de sol en las costas de Rocha. Desde la experiencia “teletransportadora” del escenario hasta las reuniones con el grupo de investigación en neurociencias. Desde la Cordillera de los Andes a la “penillanura suavemente ondulada” de la banda oriental del Río Uruguay y, desde “el horizonte de los sucesos” al horizonte de la rambla de mi ciudad.
Micromundo es -sobre todo- un disco sobre la incertidumbre: en particular sobre la necesidad y la posibilidad cierta de concebir la incertidumbre como fuente de placer vital.”